La mayoría de los cambios se han hecho por fallo de fabricación o defecto estructural.

Como era de esperar, los coches eléctricos de primera generación, los que empezaron a venderse hace más de 14 años, son los que han registrado más sustituciones de batería. Esta primera hornada utilizaba tecnologías mucho menos sofisticadas y tenía paquetes de baterías más pequeños.
Sin embargo, entre 2015 y 2024, la capacidad media de las baterías creció un 167%, lo que permite que estas pierdan más capacidad sin afectar tanto a la autonomía real del coche. Además, los sistemas de gestión energética y las químicas empleadas han mejorado notablemente, haciendo que las baterías actuales tengan una vida útil más larga y fiable.
La conclusión principal es clara: las baterías modernas están aguantando mejor de lo previsto. De hecho, todo apunta a que en muchos casos durarán más que el propio coche. @forococheselectricos
















