Lo cierto es que en las invasiones militares tienes la posibilidad de repeler el ataque, sufres bajas, pero la amenaza puede neutralizarse.
En nuestro caso los invasores SE QUEDAN, y su cultura y sus valores acaban infectando a nuestra cultura y nuestros valores. Lo más curioso es ver al feminismo defendiendo esta invasión. Es como ver a un alérgico al polen votando en contra de los antiestamínicos.






