Hace poco me vi envuelto en una «reyerta» con Anna en un lugar de Euskadi. Un nutrido grupo de ‘abertzales’, encabezados por una famosa influencer, nos quería echar de una calle (como si fuera suya) con empujones, escupitajos, patadas (en el pecho), lanzamiento de objetos… Yo aguanté impasible, no respondí… pero Anna sí que devolvió algunos golpes a un par de bolleras desquiciadas. El caso es que entre todo el barullo, uno de los sujetos, macho, agarró a Anna del cuello con fuerza hasta casi dejarla inconsciente. Anna le llamó ‘maricón de mierda’ y le dijo que un hombre no le hace eso a una mujer. ¿Os podéis creer que esos mismos que estaban dando patadas, escupiendo, etc… creyeron que era importante iniciar un debate sobre lo inapropiado de la expresión?
True story.
Ese mismo evento, que cualquier observador habría entendido extremadamente injusto hacia nosotros, se podría vender de la misma forma que la noticia del vídeo.
El truco es llamarte ‘fascista’.







