Este artículo sostiene que muchos jóvenes canadienses están quedándose atrás: las mujeres de 25 a 34 años alcanzan educación terciaria en un 76 % frente al 58 % de los hombres; un 12,4 % de los varones de 15 a 29 años (y un 14,6 % de los de 25 a 29) ni estudia ni trabaja; se independizan y forman familia más tarde, y una parte se retira hacia videojuegos y redes.

Este artículo sostiene que muchos jóvenes canadienses están quedándose atrás: las mujeres de 25 a 34 años alcanzan educación terciaria en un 76 % frente al 58 % de los hombres; un 12,4 % de los varones de 15 a 29 años (y un 14,6 % de los de 25 a 29) ni estudia ni trabaja; se independizan y forman familia más tarde, y una parte se retira hacia videojuegos y redes.

El autor atribuye parte del problema a la vivienda cara, la automatización y la pérdida de empleos tradicionales, pero insiste en que también pesan la cultura y las políticas de diversidad, equidad e inclusión, que según él han pasado de la igualdad de oportunidades a favorecer a ciertos grupos y dejan a muchos jóvenes varones con la sensación de que las becas, contrataciones e iniciativas no son para ellos.

Rechaza tanto institucionalizar discriminación inversa como fomentar el victimismo masculino: lo que necesitan, dice, es propósito, mérito, oficios y formación profesional con el mismo prestigio que la universidad, y de nuevo instituciones (familia, iglesias, deporte, ejército, asociaciones) que exijan responsabilidad y den pertenencia.

Recuerda que los hombres se suicidan casi tres veces más que las mujeres y concluye que reconocer las dificultades de los chicos no resta nada a las chicas: hay que volver a hablar con naturalidad de trabajo, matrimonio, paternidad y servicio, y decirles a una generación que busca sentido que la sociedad también los necesita. @pitiklinov

Este artículo sostiene que muchos jóvenes canadienses están quedándose atrás: las mujeres de 25 a 34 años alcanzan educación terciaria en un 76 % frente al 58 % de los hombres; un 12,4 % de los varones de 15 a 29 años (y un 14,6 % de los de 25 a 29) ni estudia ni trabaja; se independizan y forman familia más tarde, y una parte se retira hacia videojuegos y redes.