

Fuente @sagepub vía @calotonterias
Que puedas trasplantar depresión de un humano a una rata solo con su microbiota intestinal es de las cosas más fuertes que ha dado la neurociencia reciente. Cambia del todo cómo entendemos el ánimo: no todo empieza en la cabeza, buena parte se cocina en el intestino. @gonzaloruizutri
En este estudio se comparó la microbiota de personas con depresión y de personas sanas. En las que estaban deprimidas, el ecosistema intestinal era más pobre y menos diverso. También había un perfil inflamatorio más alto —más IL-6, IL-8, TNF-α y proteína C reactiva—, una mayor producción de cortisol y un desvío del triptófano hacia la vía de la quinurenina: un mayor ratio quinurenina/triptófano.
Para comprobar si eso podía tener un efecto causal, se transfirió esa microbiota a ratas cuya microbiota intestinal había sido deplecionada. Unas recibieron la de personas deprimidas y otras, como control, la de personas sanas. Solo las primeras desarrollaron anhedonia (menos interés por las recompensas) y conducta de tipo ansioso. En ellas también subió la quinurenina plasmática y el ratio quinurenina/triptófano, se alargó el tránsito intestinal y la proteína C reactiva tendió a elevarse.

Esta sería una de las varias causas por las que está disminuyendo el cociente intelectual promedio, dada su alta heredabilidad genética. @calotonterias


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Pero el factor más diferenciador es el sexo: incluso los hombres de Ciencias Sociales o Educación son menos propensos a apoyar el wokismo que las mujeres de Ingeniería o Negocios.

Por ejemplo, las mujeres son el doble de propensas que los hombres (35,6% frente a 17,3%) a opinar que está justificado limitar la libertad de expresión de los oradores «privilegiados».
Y cuando dicen «privilegiado» se refieren a todo el que sea hombre, blanco, hetero, cisgénero…


El autor atribuye parte del problema a la vivienda cara, la automatización y la pérdida de empleos tradicionales, pero insiste en que también pesan la cultura y las políticas de diversidad, equidad e inclusión, que según él han pasado de la igualdad de oportunidades a favorecer a ciertos grupos y dejan a muchos jóvenes varones con la sensación de que las becas, contrataciones e iniciativas no son para ellos.
Rechaza tanto institucionalizar discriminación inversa como fomentar el victimismo masculino: lo que necesitan, dice, es propósito, mérito, oficios y formación profesional con el mismo prestigio que la universidad, y de nuevo instituciones (familia, iglesias, deporte, ejército, asociaciones) que exijan responsabilidad y den pertenencia.
Recuerda que los hombres se suicidan casi tres veces más que las mujeres y concluye que reconocer las dificultades de los chicos no resta nada a las chicas: hay que volver a hablar con naturalidad de trabajo, matrimonio, paternidad y servicio, y decirles a una generación que busca sentido que la sociedad también los necesita. @pitiklinov
