Para este tipo de súcubos el clásico es «si me entran mientras estamos mal, no son cuernos».
Lo mejor es que eso de «estar mal» lo deciden ellas. Una discusión chorra antes de vacaciones y adios a la «responsabilidad afectiva».
Luego vienen los «solo me quieren para lo mismo». Claro hija mía, porque una relación «seria» con vosotras asusta al diablo.





