Una abuela ucraniana de 77 años caminaba sola por una zona de guerra. Huyó de su casa destruida después de 53 años viviendo en ella y un dron ucraniano la vio.

El ejercito ucraniano envió un robot oruga terrestre a rescatarla. Pero no querían asustarla, así que cubrieron el robot con una manta y le pusieron este cartel: “Abuela, súbete.”

Ella leyó… confió… y se subió.