Prohibirlo en espacios cerrados tenía sentido, esto ya es tensar la cuerda de forma innecesaria mientras perjudicas de forma evidente al sector de la hostelería.

Opino exactamente lo mismo que este tuitero. No fumo, preferiría que nadie fumase, pero no aspiro a prohibir todo lo que me pueda molestar lo más mínimo. Estoy dispuesto a tolerar ligeras molestias a cambio de que otros toleren las que yo eventualmente pueda provocar.

Tendemos siempre a atornillar un tornillo que debe ser atornillado, pero SIEMPRE lo pasamos de rosca.
Esto es un poco como meter sonómetros en todas las casas y prohibir el más mínimo ruido porque “tengo derecho a echar la siesta”. Sabes cuándo abres la caja de Pandora, pero no sabes cuándo la cerrarás.









