Aquí Elvira Roca nos hace un muy buen resumen. Aunque añadiría algún matiz y quizás alguna pequeña corrección, es bastante acertado y, además, debería servir como recordatorio de nuestra necesidad de colaboración, como invitación a la conciliación y no al enfrentamiento. @calotonterias
Los mejores chollos en Chollometro
Los que jugaban, lo hacían correctamente o haciendo trampas, y estaban conectados a unos cables de electroshock
Los que observaban, estaban conectados a sensores que medían la actividad cerebral.
Cuando a los que no hacían trampa les daban un electroshock, en los cerebros de todos los observadores -hombres y mujeres- se encendían los centros de empatía.
Pero aquí viene la clave: cuando a los que SÍ hacían trampa les daban un electroshock, en los cerebros de las mujeres se SEGUÍAN encendiendo los centros de empatía, pero en los de los hombres no sólo no se encendían los centros de empatía -al contrario- se encendían los centros de pIacer. Los varones sentían pIacer por la justicia. Las mujeres sólo respondían al sufrimiento inmediato.
El estudio.



Se podría hablar del factor biológico en eso de que las mujeres tiendan a estar con hombres iguales o superiores (limitando mucho el espectro de candidatos) y los hombres tiendan a estar con mujeres iguales o inferiores. Pero todavía falta un poco para poder tener esa conversación.
Resumiendo: las mujeres que juegan a ser hombres se cavan su propia tumba. ¿Podéis jugar? Sí. ¿Queréis jugar? Yo creo que a la larga… no.