¿Qué tramáis, morenas?

¿Qué tramáis, morenas?¿Qué tramáis, morenas?

[…] Siempre pendiente de las pequeñas pero grandes historias que suceden en su país, Clint Eastwood (San Francisco, California, 1930) lleva ahora a la gran pantalla el acoso vivido por un guardia de seguridad tras haber evitado una matanza en los Juegos Olímpicos de Atlanta, en 1996. Unos hechos que, en Richard Jewell, han permitido al director de cintas como El sargento de hierro, Bird, Sin perdón denunciar el acoso al que los medios de comunicación y, más tarde, la opinión pública pueden llegar a someter a ciudadanos anónimos. […]

Es una cuestión de tiempos. El día en el que alguien denuncie, y el vídeo, las pruebas, o la confesión de la supuesta víctima, lleguen después de la condena, habrá un golpe de efecto.

Si el caso de la chica de la feria que denunció a varios hombres en falso quedó en nada, es porque su confesión sucedió antes de que fuera a mayores.

En el caso de la feria de Málaga, fue la chica la que confesó que fue consentido y por eso se paró todo, ya que el vídeo, aunque pudiera reflejar consentimiento, era parcial al durar 1 minuto y pico. Podría haber servido para corroborar que ese acto sucedió.

De hecho, la grabación, hallada por la policía en el móvil de uno de los menores arrestados, fue el primer indicio que escamó a los investigadores sobre la veracidad de los hechos descritos en la denuncia. El vídeo, de un minuto y 25 segundos de duración, reflejaba una escena aparentemente «consentida», según insistieron entonces los abogados de los detenidos. Pero desde el primer momento se consideró una prueba parcial, ya que no reflejaba la secuencia completa. @diariosur.

Vamos, que con esos mismos mimbres (y menos), hemos visto cómo se hacen cestas para una condena.

@elmundo.

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