
Os paso al foso.
Enviado por @365janeswf
Por la mañana, las mujeres casadas añadían una pequeña cantidad de veneno al desayuno de sus maridos, quienes más tarde recibían el antídoto cuando regresaban a casa por la noche.
Esto garantizaba que el veneno no les perjudicara y no tuviera efectos negativos.
La práctica tenía un propósito específico: si los maridos tardaban en regresar a casa, los síntomas como náuseas, dolores de cabeza, depresión, vómitos, dolores o falta de aire aparecerían debido al retraso en la administración del antídoto.
Cuanto más tiempo el hombre pasara lejos de casa, más enfermo se pondría. Al regresar a casa, la esposa inadvertidamente administraba el antídoto, haciendo que se sintiera mejor rápidamente.
Este truco daba la impresión de que estar lejos de casa causaría incomodidad y llevaba a los maridos a apegarse más a sus hogares y esposas.
