
Patricia llevaba seis años con su pareja, dos compartiendo piso, cuando un día, palpándose en la ducha, se encontró un bulto en el pecho. Ahí comenzó un periplo que muchas mujeres describen como interminable, no solo por la enfermedad en sí, sino por la incertidumbre que la rodea: biopsias, consultas, preoperatorio, miedos, ansiedades, noches en vela haciendo suposiciones o esperando resultados. @eldiario

Y ponen de ejemplo a tías que se han emparejado con auténticos patanes.

A la altura de “me dejó porque me quedé calvo”.














