
España asiste desde hace dos décadas a la gran paradoja de la conciliación. Mientras el uso de guarderías se ha estancado entre los trabajadores, el recurso a las escuelas infantiles por parte de las familias en paro se ha duplicado. Así, la reciente expansión de las plazas públicas ha beneficiado especialmente a los hogares con padres y madres sin empleo, al primar los criterios de renta, consolidando las guarderías como un servicio de educación y socialización infantil más que como un instrumento para compatibilizar la vida laboral con la familiar. @elmundo


Gilson lo deja claro en un vídeo que ha compartido en su canal de YouTube: «Todo sigue en orden. No tengo ninguna queja». Según muestra el cuadro, la autonomía sigue siendo la misma que el primer día. Algo que sorprende teniendo en cuenta el ritmo de uso que ha llevado. Y más aún sabiendo que este modelo ni siquiera está todavía a la venta en España. @abc