
Ámsterdam se ha convertido en la primera capital del mundo que prohíbe los anuncios de carne y de combustibles fósiles en vallas, marquesinas y estaciones de metro. La norma entró en vigor el 1 de mayo, aunque el Ayuntamiento no multará hasta 2027.
No es la única: otras ciudades neerlandesas como Utrecht, La Haya, Zwolle, Delft y Nimega ya tienen vetos parecidos. Helsinki, Estocolmo y Bristol han prohibido anuncios de combustibles fósiles, aviones o moda rápida, pero la mayoría no incluye la carne.
El motivo: la alimentación y la agricultura generan un tercio de las emisiones mundiales, y en la UE los alimentos de origen animal suponen entre el 81 y el 86% de las emisiones de la producción de comida, aunque solo aportan el 21% de las calorías.
La psicóloga del clima Linda Aspey, de la Climate Psychology Alliance, explica que la publicidad funciona por repetición: ver un Big Mac da ganas de comérselo. Cuando Londres quitó los anuncios de comida basura del transporte público, las compras de esos productos bajaron casi un 7%.
Eso sí, ella misma admite que el efecto «no fue espectacular» y que la prohibición solo sirve combinada con otras medidas. Mientras tanto, la UE dedicó en 2020 el 77% de las subvenciones de la PAC a productos animales.

Fuente: @Euronews











