Día: 10 de octubre de 2026

Quién iba a imaginar que reducir drásticamente la delincuencia y arrebatarle el poder a las maras, iba a redundar en una mejora económica…

Quién iba a imaginar que reducir drásticamente la delincuencia y arrebatarle el poder a las maras, iba a redundar en una mejora económica...

El Banco Mundial espera que la economía salvadoreña crezca un 4,5% en 2026 (provocando una cascada de revisiones al alza), un nuevo pisotón al acelerador del PIB después de pasar del 2,6% de 2024 hasta el 3,9% de 2025. Detrás de este salto aparece una sucesión de acontecimientos que el propio organismo conecta de forma clara en un documento publicado esta semana. Primero cayó drásticamente la criminalidad, después mejoró la confianza, a continuación llegó la inversión y ahora ese capital está convirtiéndose en construcción, turismo, empleo y crecimiento. El propio Nayib Bukele, presidente de El Salvador, ha celebrado publicamente la previsión del Banco Mundial.

El origen de esta transformación se encuentra en uno de los asuntos más controvertidos de la presidencia de Nayib Bukele. Su Gobierno endureció extraordinariamente la política de seguridad desde 2022 mediante el régimen de excepción, detenciones masivas y una ofensiva contra las pandillas que ha recibido críticas de organizaciones internacionales por sus consecuencias sobre los derechos y garantías de los detenidos. El informe del Banco Mundial no entra a valorar esas políticas ni atribuye a medidas concretas la reducción de los homicidios, pero sí constata con claridad el cambio económico que siguió a la mejora de la seguridad. “La drástica reducción del crimen desde 2022 eliminó una importante limitación para la actividad económica y fortaleció la confianza del mercado”. @elEconomista