Tremendo monigote.
Fortes llevó ayer a un experto para hablar del accidente de tren, y pasó esto.

Aquí os dejo un interesante artículo sobre la calidad de las vías que se están poniendo en la alta velocidad española de un tiempo a esta parte para ahorrarse las perras que acaban en pvtas y comisiones.

La corrupción cuesta vidas.

La actuación de mejora supuso un coste de 700 millones de euros. Es decir, para una longitud total de 470,5 kilómetros, la dotación asignada no alcanza los 1,5 millones de euros por kilómetro. Los expertos consultados por este medio denuncian que esta inversión es un 70% inferior sobre el mínimo recomendado.
En este sentido, Rafael Escudero, secretario general del Sindicato Ferroviario asegura a Artículo14 que los recursos comprometidos “son absolutamente irrisorios” para afrontar la renovación completa del carril y fijar una catenaria nueva. Para Escudero, que denuncia que la rehabilitación se hizo “a precio low cost“, es “absolutamente prioritario que se elabore una auditoría que esclarezca los materiales usados y el trabajo realizado en la zona”. Y considera: “Es completamente inadmisible que ocho meses después de la obra tengamos un accidente de estas magnitudes“.
En paralelo, según apuntan trabajadores de Adif a Artículo14, “las grapas de la vía son de mala calidad o reutilizadas”. “No encaja que estén en mal estado porque el arreglo de la vía terminó el verano pasado”. “Llevan dos años comprando grapas baratas e incluso reutilizando las antiguas porque las cuentas no salen”, añaden. Estas fuentes se refieren a los clips elásticos, necesarios para el montaje de la vía. @articulo14
Extra: Accidente ferroviario en Asturias: un cercanías acaba con daños al caerle la pared de un túnel.

En un universo paralelo la gente que conduce por un puerto de Galicia y tiene un accidente, acaba parando en Santander.

Aunque todavía queda algún que otro restaurante en el que encontramos los típicos botes de salsas y botellas de aceite y vinagre, por lo general, lo más habitual suelen ser los sobres monodosis de kétchup, mayonesa, mostaza o los envases individuales con los que poder aliñar una ensalada o tostada. Algo que llegó a nuestras vidas con especial hincapié durante la época del COVID, ya que se alzaba como una estrategia mucho más higiénica.
Ahora bien, el fin de estos sobres y envases de plásticos está más cerca que nunca, ya que la Unión Europea (UE) ha ordenado a los restaurantes y establecimientos a retirarlos cuando el consumo sea en sala. Una medida que trata de reducir el consumo de plásticos y cambiar los hábitos considerados poco sostenibles. @eleconomista
