
El país que en 2015 estaba entre los más inseguros y violentos del mundo, disfruta hoy de una tasa de homicidios mucho más baja, según los datos publicados por el Gobierno y que recoge el Banco Mundial hasta 2022. En solo 10 años, El Salvador ha dado un cambio radical, basado en durísimas políticas que no están exentas de controversia, pero que han reducido la violencia de las calles, al mismo tiempo que han llenado las cárceles de pandilleros y bandidos. La mejora en términos de seguridad, además, está empezando a dar sus frutos de forma clara en mayor inversión doméstica y extranjera, desencadenando un despegue del producto interior bruto (PIB) que ha pillado por sorpresa incluso al FMI, que ha tenido que revisar a última hora sus previsiones de la actividad económica en más de un punto. Nayib Bukele, presidente de El Salvador y artífice de este cambio, no duda a la hora de presumir de lo que ha sucedido en su país y cómo está cambiando la forma de vida y la propia economía. @eleconomista









