Es un win-win. Los colegios tienen material barato, y los presos aprenden un oficio para cuando salgan de la cárcel.
Es un win-win. Los colegios tienen material barato, y los presos aprenden un oficio para cuando salgan de la cárcel.
El garantismo está bien… hasta que es totalmente hackeado por los delincuentes.

Todo el mundo romantiza las revoluciones, los levantamientos armados contra regímenes autoritarios y/o injustos… pero cuando la revolución es contra la dictadura de los criminales… “eh, no son formas”.
Que Bukele iba a evolucionar a dictadura era algo totalmente previsible. Como dije hace tiempo, desde que pulsó el botón de meter en un bote a todos los pandilleros, no le queda otra alternativa viable que ‘mantener la mano sujetando la tapa’.
Todas esas visitas que organiza con influencers y tal… Si Milei es el conejillo de indias para representar la ideología liberal, Bukele será el conejillo de indias para representar una dictadura capitalista en latinoamérica.
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El país que en 2015 estaba entre los más inseguros y violentos del mundo, disfruta hoy de una tasa de homicidios mucho más baja, según los datos publicados por el Gobierno y que recoge el Banco Mundial hasta 2022. En solo 10 años, El Salvador ha dado un cambio radical, basado en durísimas políticas que no están exentas de controversia, pero que han reducido la violencia de las calles, al mismo tiempo que han llenado las cárceles de pandilleros y bandidos. La mejora en términos de seguridad, además, está empezando a dar sus frutos de forma clara en mayor inversión doméstica y extranjera, desencadenando un despegue del producto interior bruto (PIB) que ha pillado por sorpresa incluso al FMI, que ha tenido que revisar a última hora sus previsiones de la actividad económica en más de un punto. Nayib Bukele, presidente de El Salvador y artífice de este cambio, no duda a la hora de presumir de lo que ha sucedido en su país y cómo está cambiando la forma de vida y la propia economía. @eleconomista
