Vivimos en un estado de psicosis institucionalizada.

Hola Finústico Measentadier!

Un comentario sobre una enfermera en una clínica abortista me ha hecho recordar un episodio reciente que la Sra Muahahaha y yo vivimos. Llevamos años buscando un mini Muahahaha sin suerte, hasta el punto de que nos derivasen a fecundación in-vitro por Seguridad Social. Dejando de lado los 2 añazos de espera (menos mal que por lo menos los trenes funcionan y las carreteras están cómo Silverstone), quiero comentar nuestra primera visita con la doctora que llevaría todo el tratamiento:

Un poco de explicación sobre cómo hemos llegado a este punto, qué análisis hemos realizado (veníamos de un intento de in-vitro por privada), antecedentes de infertilidad en la familia, etc. En un momento dado, la doctora me pide salir de la sala. La Sra Muahahaha, consciente de que ha hecho viajes astrales cuando le han detallado temas médicos en profundidad, le pregunta a la doctora que para qué tengo que salir. Ya hemos pasado por ese proceso en la privada y, excepto quirófano, siempre hemos estado los dos. Respuesta: «Serán solo dos minutos».

Para no escalar la situación y planteándome un hipotético magreo lésbico entre ambas (la doctora era joven y lozana), salgo. En esos 2 minutos, la doctora avasalla a mi mujer con preguntas tipo «HAS SIDO VÍCTIMA DE MALTRATO FÍSICO O VERBAL POR PARTE DE TU MARIDO?» y demás sandeces. Ella no sabía ni cómo reaccionar. SEÑORA, QUE VENIMOS A PREÑARLA! Increíble que durante un proceso tan delicado te encuentres con semejante disparate avalado por el Gobierno y sus secuaces. @Muahahaha

Vivimos en un estado de psicosis institucionalizada.

Cuando buscaban una playa y vieron los Pirineos empezaron a sospechar…

Cuando buscaban una playa y vieron los Pirineos empezaron a sospechar...

Cuando buscaban una playa y vieron los Pirineos empezaron a sospechar...

Ellos les explicaron cómo podían llegar al pequeño país pirenaico “y ya los pobres se fueron convencidos, les dijimos que cogieran dirección Vitoria, en Vitoria ya les dirían por Zaragoza… Y nada, conforme les vimos dar la vuelta y ya enfilar la carretera de repente se me iluminó la cabeza y le dije a mi marido: ‘Ay, Dios mío, ¡que estos no iban a Andorra, que seguro que iban a Ondarroa!’”.

Pero ya no había nada que hacer, no había forma de poder remediar su error“Cada día de mi vida me acuerdo de ellos porque no quiero ni pensar la faena que les hicimos”, admite Conchita, consciente de que poco tiene que ver, en paisaje y en distancia, el pueblo costero vizcaíno con la localidad pirenaica, si es que llegaron hasta la capital. @noticiasdenavarra

Cuando buscaban una playa y vieron los Pirineos empezaron a sospechar...

Extra: Violencia machista en Ibiza: la pulsera de la víctima sonó varios minutos después de la agresión.