

El edificio, situado en la calle Luis Fenollet de València, en el barrio de la Fuensanta, ha sufrido un atasco en el desagüe, lo que ha inundado la terraza del último piso, en la vivienda en la que se han hallado los restos y, de ahí, ha caído a viviendas inferiores. El líquido filtrado era de color negro y con mal olor, lo que ha alarmado a los vecinos. @levante-emv
Lo tenía todo domiciliado.

Desde 2010 ningún vecino lo había visto salir de casa. Antonio F., un albañil jubilado que residía solo en este piso de la Fuensanta desde que se separó de su mujer no tenía relación con sus dos hijos. Sus vecinos pensaban que se lo habían llevado a una residencia, pero nadie, ni siquiera el administrador de la finca, hizo nada por confirmar que esta información fuera cierta. «Lo que nos extraña es que pagaba todo regularmente», indica Ana, otra vecina del edificio.
El único problema con los pagos de la comunidad lo tuvo un año antes de la pandemia, cuando se le habían acumulado casi 12.000 euros de deuda, «pero el administrador lo arregló todo y se ve que se lo domiciliaron también», apunta Tomás.
Los vecinos explican que las cartas que le llegaban al buzón las tiraban o se las entregaban al administrador @lasprovincias

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Extra: En 5 años las baterías de coches eléctricos costarán menos de 3.000 euros.

Está sucediendo en Torija, en Guadalajara, desde febrero. Fue cuando los empleados de una gasolinera situada en la A-2 a su paso por la localidad exigieron al propietario una mejora sustancial en sus condiciones laborales, que fundamentalmente apuntaba a un aumento de salario de 300 euros mensuales para cada uno de ellos, entre otras cuestiones.
La pesadilla comenzó seriamente el 26 de septiembre cuando Javier recibió un acta de denuncia de la Inspección de Trabajo, con una multa (la máxima para estos casos) de 7.500 euros, porque, debido a la ausencia de empleados por huelga, se había puesto a trabajar en su negocio. El requerimiento y la sanción se basaban en las respuestas de los trabajadores, quienes afirmaron que nunca había trabajado antes en la gasolinera, circunstancia que impide por ley hacerlo después.
Pero la denuncia se basaba en información de parte. La gasolinera es un negocio de más de 50 años, una empresa familiar que el padre le dejó a Javier («y yo le dejaré a mi hijo»), quien sí ha trabajado en ella y conoce a la perfección los distintos desempeños necesarios. Pero la Inspección de Trabajo, el Gobierno, solo tomó en cuenta las palabras de los siete trabajadores en huelga de un total de nueve. No preguntaron a los otros. Ni tampoco al resto de empleados de Javier en su otro negocio, un restaurante. @eldebate
