
Todo transcurría con normalidad hasta que en marzo de 2024 le comunicaron su despido disciplinario. La razón era que la habían grabado rebuscando en los cajones del dormitorio, de donde sacó dinero. La mujer reconoció las acusaciones y pidió perdón, a lo que su jefe le aseguró que no emprendería acciones penales tras el cese.
La trabajadora había incurrido en una “conducta grave” que conllevó la pérdida de confianza del propietario del negocio y la transgresión de la buena fe contractual prevista en el Estatuto de los Trabajadores. Aunque ambas partes firmaron el acuerdo transaccional de despido, la mujer terminó impugnando el despido en vía judicial.
En un primer momento el Juzgado de lo Social nº16 de Madrid desestimó su demanda, elevándose el caso entonces al TSJ de Madrid. En esta ocasión, los magistrados sí reconocieron la improcedencia del despido al constatar que el convenio colectivo exige que se abra un expediente contradictorio para tramitar el despido. @eleconomista

¿Cómo vas a seguir trabajando con alguien así? WTF?
Aportado por Samvives.








