
De todas las respuestas me quedo con ésta:

Siempre han existido las personas que decidían voluntariamente no tener hijos, pero eran una minoría. Y la clave está en la palabra “voluntariamente”. Si bien antes había presión social para tenerlos, ahora hay otro tipo de presión social para no tenerlos.
Gente que cumple el fenotipo de persona que sería feliz con familia, decide no tener familia. Luego, aunque muchos no lo admitan, se arrepienten. Y otros que no se arrepienten, viven con una creciente frustración directamente proporcional a su edad sin saber que… en realidad se arrepienten.
Por otra parte es muy cierto lo que dice sobre esa especie de “parasitismo” de las personas que no tienen hijos (o que tienen solo 1, como yo). El mundo es como lo conocemos hasta ahora porque otros han tenido familias que hacían posible la continuidad de la sociedad tal y como la conocemos. Al haber tanta gente tomando el camino de no tener hijos, el mundo va a cambiar rápidamente y ya no va a gustar tanto ni a parecer una opción tan sensata eso de vivir solos.
El mercado de la vivienda es solo la primera carta en caer de este castillo de naipes derribado por el individualismo.