
Jesús G. Maestro: “No estoy encantado de conocerme, estoy encantado de no conocer a nadie”

Cada lanzamiento deja tras de sí un rastro de piezas, tanques y etapas que orbitan sin control. Cuando su trayectoria se degrada, la gravedad hace el resto: el material comienza a descender, ardiendo en el aire. Idealmente, los restos deberían desintegrarse por completo o caer en áreas designadas del océano. Pero como muestra este caso, no siempre sucede. @gizmodo