basura espacial

Dentro de poco habrá un ‘Bad Luck Brian’ al que le caerá un Starlink en la cabeza.

Dentro de poco habrá un 'Bad Luck Brian' al que le caerá un Starlink en la cabeza.

Cada lanzamiento deja tras de sí un rastro de piezas, tanques y etapas que orbitan sin control. Cuando su trayectoria se degrada, la gravedad hace el resto: el material comienza a descender, ardiendo en el aire. Idealmente, los restos deberían desintegrarse por completo o caer en áreas designadas del océano. Pero como muestra este caso, no siempre sucede. @gizmodo