
Cada lanzamiento deja tras de sí un rastro de piezas, tanques y etapas que orbitan sin control. Cuando su trayectoria se degrada, la gravedad hace el resto: el material comienza a descender, ardiendo en el aire. Idealmente, los restos deberían desintegrarse por completo o caer en áreas designadas del océano. Pero como muestra este caso, no siempre sucede. @gizmodo

España e Irlanda han anunciado el inicio de un ambicioso proyecto para construir un interconector eléctrico submarino que unirá directamente las redes de ambos países. La iniciativa, presentada esta semana, pretende fortalecer la cooperación energética europea y aumentar la integración de las energías renovables en el mercado común. @as

Extra: Los GEO interceptan un buque con unos 6.500 kilos de cocaína a 600 millas de Canarias.