
Un grupo de investigadores chinos ha querido comprobar lo que sucede cuando los grandes animales marinos mueren y sus cuerpos se hunden en el océano. Para simular este fenómeno, arrojaron una vaca muerta al mar de China, el cual acabó depositado en una pendiente submarina cercana a la isla de Hainan y a 1.629 metros de profundidad. Lo que no imaginaban es lo que iban a grabar con las cámaras que sujetaron al cuerpo del cadáver. @elconfidencial
Extra: Niegan a las mujeres desfilar con la Centuria Romana en las procesiones de un pueblo de Ciudad Real.




