
En 2008 conoció a un tipo por internet y allá que se fue a vivir con él. Le quedaba algo lejos, en Menorca, pero no le importó. Eso sí, le ocultó que era madre.

En verano los abuelos le mandaron al niño y ella le instruyó en que la llamara tía y no mamá. El crío se equivocó algunas veces. Algo imperdonable y amenazante.
Mónica resolvió la preocupación porque su pareja comenzara a sospechar que el niño no era sobrino sino hijo ahogando al crío en la bañera. En una acto espantoso, porque el niño no era un bebé sino que ya tenía propia fuerza física y luchó por su vida, consiguió su propósito.

Metió el cuerpo del niño, su ropa y sus cosas en una maleta y la abandonó en un bosque. Dijo a los abuelos que el crío no volvía, que se quedaba a vivir con ella. Los abuelos le dieron de baja en el cole del pueblo, donde había estado escolarizado.
Pasaron 2 años en los que consiguió mantener engañados a los abuelos, que llamaban queriendo hablar con él. Siempre estaba ocupado o haciendo deberes o de excursión. No sabemos cuánto tiempo más habría podido continuar así.

Fue por el paseo de unos excursionistas que se descubrió la maleta y su contenido. Un estuche escolar con artículos que llevaban el nombre y las iniciales del niño puso a la policía sobre la pista y su detención.
A Mónica las imágenes de los restos de su hijo y la consecuente autopsia que se visualizó en el juicio le resbalaron como el aceite y la descripción detallada del espantoso mecanismo de la muerte, con un niño de 9 años peleando por vivir, la oyó como lluvia que cae, con total frialdad.

Fue diagnosticada de Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP) en grado severo y rasgos narcisistas. El equipo médico destacó su absoluta falta de sentimientos y de empatía por nadie. Fue condenada a 20 años.

Se casó en 2012, así que hay por ahí un varón que quedó subyugado por sus encantos y exquisita sensibilidad. Que lo disfrute.


20 años después de una guerra civil que devastó al país por los cuatro costados, los españoles competían por un apartamento en la playa y un segundo vehículo. Medio siglo después de la transición, compiten por un zulo de alquiler compartido y un descuento en el bonobús. @alonso_dm


