Al feminismo institucional se le ven las costuras desde hace más de 15 años, pero hasta hoy no se ha podido tirar del hilo con fuerza.

En 2017 se censuró un documental que era el preludio del libro de Soto Ivars. Un documental que hablaba de hombres que habían sufrido maltrato de sus mujeres o habían sido denunciados en falso, titulado con un espíritu similar al libro de Ivars: SILENCIADOS.

Quizás sea momento de rescatarlo.

No sin antes recordar la cobardía del “Festival de Cine y Derechos Humanos” que cedió a la presión y negó sus derechos humanos a los hombres.

Al feminismo institucional se le ven las costuras desde hace más de 15 años, pero hasta hoy no se ha podido tirar del hilo con fuerza.

Al feminismo institucional se le ven las costuras desde hace más de 15 años, pero hasta hoy no se ha podido tirar del hilo con fuerza.

El documental, que ya publiqué en su día:

El mundo al revés.

El mundo al revés.

Samantha Jones le gustaría este titular. Lo dejó claro a lo largo de Sexo en Nueva York, pero hay una frase que lo termina de certificar. En uno de los capítulos de la mítica serie, su recatada amiga Charlotte le dice, algo angustiada, algo así como “quienes somos en la cama es quienes somos en la vida”. A lo que ella contesta: “Cariño, me he acostado con cientos de hombres y la mayoría no significaron nada”. Para Samantha, tener cualquier tipo de intimidad más allá del sexo con un hombre era mucho más dramático. No era de la generación Z, eso sí, Samantha rondaba los 50 y ahora son los que no llegan a la treintena los miniJones. @elmundo

El mundo al revés.

Mientras tanto, en El País…

El mundo al revés.

@elpais