Mujeres competitivas y exigentes descubren que los hombres bien posicionados no quieren a una petarda en casa que les esté poniendo a prueba constantemente. Lo que quieren es frescura, alegría, juventud y que no les rompan las bolas como dicen en Argentina.
Como en todo mercado, imagino que el tiempo volverá a regular y las mujeres que han visto los resultados de jugar a ser hombres sirvan como ejemplo para las demás.











