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El consejo de Séneca para aceptar la fugacidad de la vida

El consejo de Séneca para aceptar la fugacidad de la vida

Este fragmento pertenece a una de las Consolaciones, textos que Séneca escribió siguiendo una tradición de la oratoria y la retórica romanas en la que, al morir una persona muy querida, durante el funeral se dirigía a los deudos un discurso que ayudara a reconfortarlos.

Sea lo que sea, Marcia, lo que por casualidad brilla a nuestro alrededor, hijos, dignidades, riquezas, amplios atrios y vestíbulos rebosantes de la multitud de clientes que no hemos podido recibir, (un nombre) ilustre, una esposa noble o bella, y lo demás expuesto a una suerte incierta y variable, son pompas que otros nos han dejado: nada de esto se da de regalo. La escena se embellece con objetos prestados y retomables a sus dueños: unos se devolverán el primer día, otros el segundo, pocos permanecerán hasta el final. Así pues, no hay por qué envanecerse, como si estuviéramos situados entre posesiones nuestras: las hemos recibido en depósito. Nuestro es el usufructo, por un tiempo que regula el autor de la donación; nos conviene tener a punto lo que nos dieron hasta una fecha imprecisa y devolverlo sin quejas cuando nos citen: es de pésimo deudor organizar un escándalo a su acreedor. Luego a todos los nuestros, tanto los que por razón de su nacimiento deseamos que nos sobrevivan, como los que tienen el justísimo deseo de precedemos, debemos amarlos tal como si no se nos hubiera prometido nada sobre su perpetuidad, mejor dicho, nada sobre su longevidad. A menudo hay que recordar al espíritu que ame las cosas tal como si fueran a desaparecer, mejor dicho, como ya desapareciendo. Todo cuanto la suerte te ha dado poséelo como algo carente de garantía. Apoderaos al vuelo de las satisfacciones que os proporcionen los hijos, dejad que a su vez disfruten de vosotros y apurad sin tardanza todas las alegrías: nada hay prometido sobre la noche de hoy; aun he dado un plazo demasiado largo: nada sobre la hora presente. Hay que apresurarse, nos van pisando los talones: pronto se separará esta compañía, pronto estos vínculos se desharán levantando gran revuelo. Todo es pura rapiña: vosotros, desdichados, no sabéis vivir en plena fuga.

Consolación a Marcia, X (fragmento; traducción de Juan Mariné Isidro). @culturainquieta

El consejo de Séneca para aceptar la fugacidad de la vida

Las 15 frases más relevantes de Séneca

1) No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.

2) La ira: un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte.

3) La amistad siempre es provechosa; el amor a veces hiere.

4) Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos.

5) La tristeza, aunque esté siempre justificada, muchas veces sólo es pereza. Nada necesita menos esfuerzo que estar triste.

6) No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.

7) Igual virtud es moderarse en el gozo que moderarse en el dolor.

8) Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato.

9) No es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea.

10) Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad.

11) Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella.

12) El primer arte que deben aprender los que aspiran al poder es el de ser capaces de soportar el odio.

13) Los espíritus fuertes disfrutan de las adversidades como los soldados intrépidos triunfan en las guerras.

14) El colmo de la infelicidad es temer algo, cuando ya nada se espera.

15) Es rey quien nada teme, es rey quien nada desea; y todos podemos darnos ese reino.

Vía: @recursosdeautoayuda

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