La persona que tiene el dudoso honor de ostentar este récord se llama Neville Sharp, y es australiano. Alcanza la espectacular cifra de 112,4 decibelios. Más que una motosierra o una turbina e avión. Lleva 5 años entrenando el noble arte del eructo infernal.
@noticiasdenavarra enviado por Jaimito.
