
Rabat no ha emitido una sola declaración oficial sobre el viaje. Pero el silencio institucional no ha impedido que, apenas unas horas después del anuncio, empezara a filtrarse el malestar por otra vía: la de una prensa afín y unos círculos políticos que ya deslizan lo que la monarquía solo verbaliza de puertas para dentro, hablando de una “provocación” capaz de “reavivar la crisis” entre los dos países. @publico











