
Tres meses después de la entrada masiva de finales de julio, Ceuta sigue desbordada: casi 7.500 inmigrantes están en centros de acogida y la ciudad tutela a 3.626 menores, y el Gobierno local calcula que otros 3.000 o 4.000 siguen escondidos en los montes y las barriadas, algunos durmiendo en la calle. Encima, unos 800 marroquíes ya tienen el asilo denegado y muchos se han largado de los centros antes de que los localicen, porque una denegación no significa expulsión inmediata. Ha habido peleas y agresiones a vigilantes, el ejército ha ido retirando patrullas y la ciudad repite que quiere que todos vuelvan a Marruecos porque, dicen, Ceuta se ha convertido en un «macroceti». @elespanolcom










