felicidad

Por fin lo tengo todo… ¿Y ahora qué?

El finolier MadMax viene a contarnos sus quebrantos.

Por fin lo tengo todo... ¿Y ahora qué?

Hola, Fino, te sigo desde que todo esto era campo y los enlaces al arca pastaban libremente sin estar bajo tu atenta y gay mirada. Iré al grano:

Tengo algo más de un cuarto de siglo. Vengo de una familia muy, muy humilde, pero por averme matao a hestudiar, hoy en día tengo un buen empleo con unos ingresos relativamente altos. Digamos que el tema cosas materiales o que me preocupe el dinero lo tengo cubierto. Trabajo en lo que quería desde pequeño, me he comprado un cochazo nuevo, he viajado, tengo una novia súper maja que es cirujano y llevamos un nivel de vida muy decente, estoy bastante cachas porque me he cuidado y machacado en el gym toda mi vida y hace poco por fin volé del nido y tengo un pisito muy cuco. Me considero privilegiado para como está el patio.

El caso es que no cuento esto para sacar pecho sino todo lo contrario: resulta que por algún motivo que desconozco noto que soy menos feliz que nunca. Siento que desde que nacemos nos lavan el cerebro para posponer nuestra felicidad detrás del siguiente hito: cuando te gradúes serás feliz. Cuando ganes dinero serás feliz. Cuando tengas un cuerpo de revista serás feliz. Cuando te compres un Mercedes serás feliz. Cuando te compres una casa serás feliz.

Sé que suena a cliché, pero siento que he ido tachando todos los pasos que debe seguir un niño, adolescente y ciudadano ideal para llegar a la meta, y ahora estoy aquí y solo puedo preguntarme ¿y ya está? ¿la vida es esto? ¿no hay nada más? ¿qué c0jones se supone que debo hacer ahora? Nada me hace ilusión, ni viajar, ni comprar más cosas, ni hacer planes. ¿El resto de mi vida es ir a Mercadona entre semana, comprarme el capricho o hacer el viaje de turno y comer los findes con los amigos?
¿Es una etapa pasajera, la famosa crisis del cuarto de siglo? ¿debería ir al psicólogo antes de que me evolucione a una depresión que me lleve a intentar la automorisión? No sé, contadme algo de vosotros, cabrones. @MaxPower.

La felicidad más triste de la historia de la humanidad

La felicidad más triste de la historia de la humanidad

Sobre una muestra de 9500 jóvenes entre 16 y 30 años, el 89% afirmaba necesitar taxativamente el compartir sus vacaciones en las redes. El mismo estudio de Cambridge afirmaba que el 83% de los jóvenes sentía cierta ansiedad al ver las stories y las fotos de amigos o de gente a la que seguía. El 68% afirmaba estar más atento a poder compartir sus experiencias que a disfrutar de la experiencia. Compartir momentos que en realidad son olvidados al cabo de un tiempo. Instantes que solo importan por el impacto que causan en los demás, no por el que causan en el que los vive. Es la despersonalización absoluta de la experiencia. Convertir cada salida, cada cena, cada viaje, en un spot publicitario. Enseñar solo lo mejor (o lo que se cree que es mejor) de cada vivencia, ocultando todo lo que creen que sobra y lo que es peor, aferrarse a una serie de patrones de imitación que homogenizan hasta la náusea la forma de entender lo que es bello, lo que es excitante, lo que merece la pena.

La vida está alejándose más que nunca de la realidad, para convertirse en una retransmisión. Las personas se convierten en actores. Actores de una obra que solo importa si tiene espectadores. Espectadores que ni tan siquiera conocen o conocerán. Es la banalización más absoluta de la realidad.

Es la felicidad más triste de la historia de la humanidad. @IanCurtis.

Y así están en China…

A mí hay gente con la que me da pereza hacer viajes o quedar porque parecen más pendientes de retransmitir su día que de vivirlo. Pero bueno, esto ha pasado siempre, en otros formatos.

Mi primo Iñaki se pasa más tiempo pensando en qué tiene que hacer, que haciendo 😀

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El dinero no te hace feliz, es el tiempo, PERO…

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Muchos estudios se han empeñado en probar que el dinero no da la felicidad, otros recientes que sí lo hace.

[…] En todo el mundo, el aumento de la riqueza ha producido una consecuencia no deseada: una creciente sensación de escasez de tiempo. De hecho, el estereotipo de persona exitosa usualmente va ligado en nuestras cabezas al típico trabajador ajetreado que apenas tiene tiempo para dedicar a sus aficiones, a sus amistades y a su familia. Pero si te dieran a elegir a ti entre un aumento de sueldo y una reducción de jornada, ¿qué escogerías?  […] @xataka

Depende, pero creo que reducción de jornada.

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