Tiene un bajo punto de fusión que se rompe… con el frío.

[…] Pero es que este Peugeot 306 con pinta más de proto o de coche de RallyCross escondía en su interior un corazón de bestia. Este engendro, que causó en las islas terror y admiración a partes iguales, montaba un motor V6 Cosworth de 2.9 litros (proveniente de los turismos) que superaba los nada despreciables 400 CV de potencia. La posición central del propulsor hacia que las reacciones del vehículo de tracción total fueran ideales para los tramos a través de los bosques británicos y su rango de utilización era increíble, pudiéndolo llevar incluso por encima de las 10.000 rpm.
Obviamente esto hacia que además de un agradable sonido, el compacto de la firma del león devoraba kilómetros a una velocidad tal que en su única salida al Mundial de Rallyes, con motivo de la cita de Gales, fue capaz de colarse dentro del Top Ten en algunas especiales (obviamente sin optar a la victoria dentro del Campeonato del Mundo), superando a varios WRC en manos de privados y quedándose cerca de los pilotos oficiales. Algo que para un humilde granjero que no lleva por nombre "Juha Kankkunen" es un todo un logro.
Sin embargo, a finales de 2011 la MSA decidió retirarle su licencia de Categoría 2 y a pesar de una gran campaña a través de las redes sociales para que se reconsiderara esta decisión nunca más se le ha vuelto a ver compitiendo… Hasta ahora, que según Racecar Engineering hay una pequeña esperanza de volverlo a ver sembrar el caos en los bosques ingleses. […] @diariomotor
Enviado por ThugLife.

Explicada por alguien de letras que eligió literatura universal en vez de economía, la ley de los rendimientos decrecientes vendría a decir que, a la hora de producir, el aumento de una única variable no mejoraría el factor productivo, sino que lo incrementaría de forma cada vez más marginal hasta alcanzar un rendimiento decreciente.
Más fácil. Si un granjero se hace de oro plantando patatas en su campo y decide comprarse tres campos más, las patatas que pueda producir ese año no serán el equivalente a multiplicar por cuatro las ganancias del año anterior. ¿Por qué? Porque sólo ha comprado tres campos. Ni ha contratado a más gente ni ha ampliado o mejorado su maquinaria. Su carga de trabajo será mayor y no podrá sacarle partido.
¿Qué tiene que ver todo esto con el mundo del videojuego? La respuesta está en esta imagen que se hizo famosa hace unos años, se desmontó poco después y ahora ha vuelto al candelero para reflejar que, en cierto sentido, lo de relacionar la ley de los rendimientos decrecientes con la industria del videojuego no iba tan desencaminado.

“Realmente sí hay un rendimiento decreciente en los juegos. Cada vez que doblas el número de polígonos, el objeto sólo se verá marginalmente mejor que en la anterior generación.
La diferencia entre PSX y PS2 fue enorme. La diferencia entre PS2 y PS3 fue más pequeña, pero aún era muy significativa. La diferencia entre PS3 y PS4 es destacable, pero no un salto tan grande como en anteriores generaciones. @vidaextra
Enviado por Almondkay.
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