

Sin iniciativas de los propios afectados (los musulmanes) por el prejuicio basado en realidades, nunca escaparán de él.
De ellos debe partir la repulsa más potente. Mirar para otro lado o decir “son cuatro gatos” no hará más que reforzar la idea principal: antes de llegar gente de fuera, aquí no pasaba nada.
Según datos de la Ertzaintza, el 61,31 % de detenidos en Bilbao son extranjeros. Si hablamos de detenidos por violaciones, ascienden al 67,61 %.
Qué me expliquen cómo puede ser que una minoría protagonice la mayoría de los deIitos más grabes, que nada tienen que ver con comer.




