Esta mujer de 43 años de Valladolid que se desempeñaba como profesora de Filosofía hasta que se sometió a esa cuádruple amputación el pasado julio, se ha visto obligada a acudir a una clínica privada de fisioterapia de Madrid especializada en amputaciones y prótesis, un gasto al que debe añadir la gasolina, aparte del tiempo que emplea y que cada vez que viaja con su marido debe dejar a sus dos hijas pequeñas con familiares. De nada sirvió tampoco que Rut solicitara a Sacyl que la derivaran del Hospital Clínico Universitario de Valladolid al otro centro hospitalario público de la ciudad, el Río Hortega, donde cuentan con un equipo de fisioterapeutas con cierta formación para tratar a pacientes como ella, pues la administración se lo denegó al no corresponderle por la zona en la que vive. @infobae