Las mujeres no pueden sobrevivir a base de fuerza. Por eso, la naturaleza les dotó de una estrategia de supervivencia diferente: adaptarse o morir.
No tienen un filtro de la verdad. Tienen un filtro de SEGURIDAD.
Un hombre oye una idea y piensa: «¿Es esto cierto o falso?».
Una mujer oye una idea y piensa: «Si digo esto, ¿seguirán cayéndome bien las demás mujeres? ¿Me van a rechazar? ¿Me quedaré sola?».
Para las mujeres, el sentido de pertenencia importa más que la verdad. Siempre.
Por eso los medios de comunicación las tienen en sus manos.
Pones el mismo eslogan en todos los anuncios de televisión, de TikTok y de Instagram: «girlboss», «encontrarme a mí misma», «el brillo del divorcio», «no necesitas una familia», «congela tus óvulos»
y su cerebro cree que es REAL porque todas las mujeres lo dicen.
No hace falta convencerla con pruebas. Solo tienes que hacerle creer que TODAS LAS DEMÁS ya lo creen.
Se tragará cualquier mentira si eso la hace sentir incluida.
Dile que ser madre soltera a los 35 años con un trabajo en una gran empresa es empoderamiento y aplaudirá, incluso mientras toma antidepresivos y llora hasta quedarse dormida.
Dile que ser esposa a los 20 años con tres hijos es opresión, y se reirá de su propia madre.
Los medios de comunicación no ganan por tener razón. ¡Ganan haciéndole temer quedarse al margen!!!
La verdadera independencia intelectual requiere la capacidad de valerse por uno mismo y defenderse cuando toda la multitud se vuelve en tu contra. Ese tipo de valentía se basa en la fuerza física. Solo una mente que sabe que puede sobrevivir fuera del rebaño se atreve a preguntar:
«¿Es cierto, aunque todo el mundo diga que es falso?»
Solo los hombres pueden hacer eso.
_«Siempre fueron las mujeres, y sobre todo las jóvenes, las más fanáticas seguidoras del Partido, las que se tragaban las consignas, las espías aficionadas…»_ – George Orwell, 1984. @Cr7Godbrand