Nuestro país es maravilloso. Tenemos tantos presidentes, vicepresidentes, presidentes autonómicos, subpresidentes, pseudopresidentes, directores de gabinete, directores de los directores de gabinete… que al final la culpa no es de nadie. Y para que nadie sea responsable de nada, mejor si los echamos a todos.
Desde otro ángulo.








