
La ecuación económica de Tomasa es un desafío diario. Tras pagar los 250 euros de alquiler por su habitación, le quedan 400 euros para pasar el mes. Esta situación la obliga a ingeniárselas para subsistir. “Si tienes que comer bocadillos de mortadela, que está buenísima, pues comes mortadela y no pasa absolutamente nada”, ha comentado con resignación. @cope
