Este es el desenlace de haber pensado durante décadas que se puede estar de alquiler toda la vida sin ahorrar y sin ser consciente de tu realidad financiera.

Uno debe echar raíces en algún sitio o será siempre un esclavo del mercado del alquiler y del stock de vivienda.

Estamos en el juego de la silla, y cada vez hay más gente jugando al juego y menos sillas en las que sentarse. Si no pillaste silla a tiempo y no se hacen más sillas, o expulsas a gente del juego, o el que se queda sin silla eres tú.

Mantener el PIB a costa de meter con calzador a gente de fuera tiene un precio, y el precio es ESTE.