Estamos pagando este espectáculo lamentable.

Estos llamamientos desde la televisión pública a censurar, incluso por medios violentos, a periodistas molestos tienen consecuencias reales.

Cuando se lo hagan a ellos será fascismo, cuando lo hagan ellos será “defensa antifascista”. Siempre caen de pie.

Mientras tanto, la gente con dos dedos de frente que aún queda, atiende con cada vez menos paciencia a este espectáculo dantesco.