


ONGs, Cooperación internacional… los mejores subterfugios para extraer dinero público sin tener que justificar cómo se gasta.
¿Quién va a verificar si se han gastado correctamente 100 millones transferidos a una república bananera?
¿Por qué hay tantos políticos con propiedades (y seguramente cuentas) en esas repúblicas bananeras?
Ball Scratch Simulator es un juego de infiltración completamente absurdo cuyo objetivo es simple: rascarse discretamente los testículos en lugares públicos sin ser descubierto.
Cuanto más numerosos sean los testigos, más difícil será el desafío. Hay que esperar a que la gente aparte la mirada, elegir el momento adecuado… y evitar que tu nivel de sospecha explote.
El desarrollador promete seis entornos diferentes, objetos por desbloquear, un sistema de puntuación con clasificaciones mundiales e incluso un modo VR, donde habrá que reproducir el gesto en realidad virtual.
El juego se anuncia para este mes en Steam.
Extra:

Hace unos años habría sido impensable ver algo así.
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