Evidentemente este hombre no tiene ni un pelo de tonto, pero por lo que sea estos días está diciendo tonterías.
“No confío en esta justicia”. Bueno Baltasar, aquí tienes LA PRUEBA en forma de confesión del propio Fiscal General, que ha llevado a su condena. Explicado para dummies.
Y cuidado porque la estupidez se contagia…


Un pequeño extracto del libro Esto No Existe.
Tras la absolución de Alves, la exministra de Igualdad Irene Montero protestó y habló de violencia institucional y justicia patriarcal. La vicepresidenta Maria Jesús Montero dijo que era una “vergüenza” que “después de todo lo que nosotras hemos recorrido (…) se diga que la presunción de inocencia está por delante del testimonio de mujeres jóvenes, valientes”. Ana Redondo, ministra de Igualdad, fue un poco más lejos (la cursiva es mía) “No se puede estar cuestionando permanentemente la voz de las mujeres. No se puede cuestionar la veracidad de lo que expresas en juicio. Esto ya ha pasado a la historia. La ley respeta, protege y avala lo que una mujer está diciendo como veraz. Hay que tener en cuenta que la ley ha cambiado, que ese consentimiento es algo a tener en cuenta (…). Ellas tienen que poder denunciar y tienen que saber que su voz y su palabra es creíble y es avalada por la ley (…). El Poder Judicial tiene que hacer una reflexión, porque la sociedad española ha avanzado (…). No se puede estar permanentemente cuestionando la voz de las mujeres”
Montero y Montero no son juristas, pero Ana Redondo es profesora titula de Derecho Constitucional, así que entiendo que sabia de lo que hablaba. La duda que me quedó, ante su docta opinión, fue para qué demonios seguimos celebrando juicios. Si no se puede dudar de la palabra de ninguna mujer, bien podrían dictar sentencia las denunciantes poniéndose de acuerdo, o una máquina instalada en la tribuna.
Así ha corregido Mercedes las posiciones de sus pilotos.

Sigue estando muy complicado, pero el mundial sigue siendo posible para Max Verstappen a falta de dos carreras para terminar.