
Según quedó acreditado durante el juicio, el acusado proporcionó las instalaciones clave de la operación, centradas en su vivienda situada en una zona rural cercana a Wigan, descrita ante el tribunal como un entorno “tranquilo y discreto”. Spiby participó activamente en la adaptación de los espacios y en la compra de maquinaria valorada en miles de libras para la producción industrial de los medicamentos falsificados. @larazon









