El escarabajo bombardero tiene una escopeta de lava en el cuIo.

Cuando se siente en peligro, este insecto dispara una mezcla hidroquinona y peróxido de hidrógeno desde una glándula situada en su recto. Esta reacción química es extremadamente exotérmica, elevando la temperatura del líquido resultante hasta los 100º.

Algunas especies africanas pueden dirigir el chorro en un rango de 270º y apuntar al atacante con alta precisión.