Viajamos a Vitoria para ponernos en el pellejo de Ortega Lara, un funcionario de prisiones secuestrado por ETA que vivió 532 días en un zulo frío y húmedo mientras se usaba como chantaje para que los presos fueran devueltos a Euskadi.
Y sí, en aquella visita a Vitoria quedé con Juan y nos besamos.





