
Pese a que, por la noche, con el escrutinio ya avanzado, dijo que su futuro era «lo que menos» le preocupaba, menos de 24 horas después, ha renunciado a su puesto por una decisión personal y no por «presiones» de Ferraz: «Quien piense que las ha habido es que no me conoce, la decisión estaba tomada y meditada». A lo que no renuncia es a tomar posesión como diputado y, por tanto, aforado. No renuncia a su blindaje judicial y lo argumenta asegurando que «sería traicionar a 136.000 votantes». Niega que, en la reunión de la ejecutiva, le hayan pedido que renuncie al acta. @abc





