estrecho de ormuz

Irán relaja el ojеtе de Ormuz.

Irán relaja el ojеtе de Ormuz.

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araghchi, ha avanzado este viernes que Teherán garantiza la plena apertura del estrecho de Ormuz durante la tregua con Israel. Por su parte, Estados Unidos prolongará el bloqueo a los barcos iraníes hasta que se cierre el acuerdo de paz. Las bolsas han reaccionado al anuncio disparándose y el petróleo profundiza sus caídas y se hunde casi un 10%. En el primer día del alto el fuego, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, ha asegurado que el ejército “mantiene y seguirá manteniendo todos los territorios que ha liberado y ocupado”. Es el caso de la franja de hasta 10 kilómetros en el sur de Líbano en la que las tropas israelíes permanecerán durante los 10 días de tregua y seguirán “eliminando la infraestructura terrorista, incluyendo la destrucción de viviendas”. Mientras, miles de personas están intentando regresar a sus hogares en el sur de Líbano. La milicia Hezbolá ha reivindicado más de 2.000 ataques durante 46 días de guerra con Israel y ha advertido de que sus milicianos “mantienen las manos en el gatillo, vigilantes ante el enemigo traicionero”. @elpais

Los que tienen un coche diésel:

Lo del estrecho de Ormuz me recuerda a un chiste super viejuno.

Lo del estrecho de Ormuz me recuerda a un chiste super viejuno.

Cuando se creó el cuerpo humano, todas sus partes querían ser el jefe.

El cerebro dijo: ya que yo controlo esto y pienso por todos, yo debería ser el jefe.

Los pies dijeron: ya que nosotros transportamos el cuerpo a donde desea el cerebro y le permitimos así hacer lo que quiere el cerebro, nosotros deberíamos ser el jefe.

Las manos dijeron: ya que nosotros hacemos todo el trabajo y ganamos dinero para mantener todo el cuerpo, deberíamos ser el jefe.

Y así siguieron el corazón, los ojos, las orejas y los pulmones….

Pero por fin, el anо habló y pidió ser el jefe. Las otras partes del cuerpo se rieron a carcajadas ante la idea de que el anо pudiera ser el jefe.

Entonces el anо montó en cólera y se cerró y se negó a funcionar. Rápidamente el cerebro enfebreció, los ojos se pusieron bizcos y vidriosos, los pies demasiado débiles para caminar, las manos colgaban sin fuerzas y el corazón y los pulmones luchaban por sobrevivir.

Entonces todos le suplicaron al cerebro que cediera y permitiera al anо ser el jefe.

Y así se hizo.

Todas las partes del cuerpo hacían el trabajo, mientras el anо les dirigía a todos y se ocupaba principalmente de la mіerda, como todo jefe digno de este título.