El paquete consistía en una caja que, al abrirla, activaba una pantalla con un mensaje institucional de la ONCE. En su interior había un timbre antiguo metálico para bicicletas y una tarjeta del presidente de la ONCE, en la que explicaba que el timbre servía para “hacer sonar la solidaridad”.

Ni bomba, ni carta con explosivos, ni cables conectados a una estación en el espacio con capacidad para reventar la Diputación de Badajoz. El contenido de los dos paquetes sospechosos que ha llevado a desalojar el complejo provincial sobre las dos y media de esta tarde de martes ha resultado ser el regalo institucional de la Organización Nacional de Ciegos (ONCE). @hoy









