– Porque el modelo es tan bueno para Cataluña que a todo el mundo le da rabia.


Verdades difíciles de aceptar: los idiomas autonómicos tienden a desaparecer de forma natural y su destino son las bibliotecas y los museos. Imponer su uso artificialmente retrasa el desarrollo, genera rechazo y reduce la competitividad local al dificultar el acceso de talento exterior.